
Siempre pensé que los personajes que leí durante toda mi vida, no se me parecen en lo más mínimo. Batman es uno de ellos. Lejos de una conducta adamantina y de un impulso frenético por hallar el bien a través del bien -cruzada utópica si las hay- mi temple está más ligado a la moral etrusca, de esas que hoy en día abundan.
No obstante déjenme admirar a Batman, si señores, yo admiro a Batman, ni Borges ni Cortázar, ni Mozart ni Stravinsky, ni Dalí o el Caravaggio. Es el señor de la noche quien me deslumbra, y me llena de perplejidad.
Explicarlo, es posible. Pero no voy a hacerlo, que esperanza.
He aquí una imagen de esas que me dejan sin aliento, he vuelto a verla después de un tiempo y realmente me sentí obnubilado con tanta belleza artística.
El artista es Bernie Wrightson, quien dibujó está página doble para el cómic "Batman: The Cult" que escribió Jim Starlin, otro prócer del noveno arte. En ella el murciélago es sometido a torturas que lo conducen a su estado más vulnerable. Con su cerebro lavado, el icono por antonomasia del héroe enmascarado, tan sólo desea huir tan lejos de sus captores como sea posible, para no regresar jamás.
La crítica destrozó la obra, para mí, es sencillamente maravillosa. Cada vez que puedan leer algo de Caballero de la Noche, bueno, yo no dejaría pasar la oportunidad.
