jueves, 16 de febrero de 2012

Doble de riesgo

Podríamos pretender -corriendo el riesgo de pecar de ambiciosos- que esta reseña no sea sólo sobre la versión norteamericana de la primera parte de la trilogía Millenium, sino también un repaso por las novelas, las tres películas suecas y los fenómenos del mercado y las industrias culturales.

De un tiempo a esta parte, Hollywood pareciera haber secado su océano de ideas. Esa planicie árida y resquebrajada se nutre entonces, ya no de guiones importados sino directamente de otras películas que no sólo garantizan el éxito sino que ofrecen la teórica facilidad inherente a un mapa de viaje.

“La Chica del Dragón Tatuado” no es sino una muestra más de esta tendencia. Tras el excelente trabajo realizado por el director danés Niels Arden Oplev en la adaptación de la primera novela de Stieg Larsson -luego del fenómeno mundial generado por la publicación del libro- la industria norteamericana no demoró en activar los resortes necesarios para poner en marcha una remake “hecha en casa”.

El doppelganger fue activado y el elegido para su creación fue David Fincher. Director mimado en tierras del norte, con laureados antecedentes (el más reciente, la oportuna “Red Social”) e interesantes propuestas. Junto a él, aterrizaron Daniel Craig y una casi ignota Rooney Mara sobre quien los ojos se posaron con particular interés, ya que sería la encargada de interpretar a uno de los personajes más interesantes creados por la literatura contemporánea: la sociópata Lisbeth Salander. Una hacker e investigadora de turbio pasado, con problemas de conducta sólo superados por una inteligencia nacida en el seno de Asperger y un look gótico perturbador. Una dama que rompe el molde, echando por tierra los rasgos identitarios de la femineidad occidental y erigiéndose en una suerte de icono contracultural contemporáneo.

Sin embargo, el producto Hollywood propone una Lisbeth Salander edulcorada que se encuentra a años luz de la interpretada por Noomi Rapace en la versión sueca. Si bien esta propuesta sigue obediente los rasgos fundamentales del personaje, a lo largo de la película vemos como languidece hasta llegar al patetismo. La cabeza norteamericana no admite todo eso que la versión original se atrevió a poner en la pantalla y que representa lo dicho, un quiebre con la visión occidental de lo femenino. Así, la Lisbeth de Rooney Mara se toma licencias de minita que le quitan fuerza al personaje y por propiedad transitiva, al desarrollo de la historia.

Sobre el resto de la película es difícil tener algún tipo de reparo. Como era previsible, la dirección de Fincher es excelente, el rodaje en locación es algo que el director ha demostrado de sobra que conoce a la perfección por lo que la progresión narrativa hace al relato ameno e intenso, aunque con mucha menos fuerza que su original. Daniel Craig se muestra correcto en un papel sin demasiadas exigencias y ese clima opresivo que corta transversalmente la historia, aunque atenuado, dice presente.

Y si bien las comparaciones son odiosas, en este caso parece necesaria. El afán expansionista de Hollywood (industria a la que no delezno y que consumo ávidamente) ha comenzado a mostrar sus fisuras más obvias.

La producción, creación y comercialización de películas destinadas a reventar boleterías y mantener al tope sus arcas ya no alcanza. Se busca más y esa voracidad es saciada a través de la recreación. Allí pareciera estar una nueva clave del éxito. Lo que la crítica aclama, si no tiene la bandera yankee, es nacionalizado de inmediato. Como un jugador ignorado en su país y ovacionado en una liga desconocida que es convocado para jugar en la selección de un terruño cuyo idioma nunca aprendió. Ha pasado con “Let The Right One In” y con “Infernal Affairs”. Y seguirá ocurriendo, el mercado manda. Nada más importa.

Mientras tanto el poder de la industria yankee propone una particular ironía. Su alcance, hará que sus versiones sean las que terminen por imponerse ante el grueso del público (“The Departed” ganó el Oscar a mejor película, su original asiática, apenas es conocida). No obstante, sería interesante poner el acento en consumir también las historias originales, que al no encontrarse bajo el ala protectora estadounidense requieren un circuito alternativo para darse a conocer globalmente. Y ese circuito de distribución es sin duda Internet, lugar al que se podía acceder a películas que jamás llegarán ni al cine ni al sitio de alquiler de nuestro barrio, pero que ahora encuentran un oportuno cepo en la ley SOPA, curiosamente, impulsada por los Estados Unidos con el objetivo de “salvaguardar los derechos de autor”. Un subterfugio tan divertido como el de defender los derechos civiles y las libertades individuales de los ciudadanos libios, afganos o iraquíes con una simpática invasión.

8 comentarios:

La Dueña dijo...

Coincido con vos. La actriz le queda grande el personaje de Lisbeth Salander. Aparte me parece un horror la licencia que tomaron en adaptar el libro, contando cosas que nunca suceden en la primera parte. Es como si se hubiesen salteado por un par de libros. Y no es menor ese el dato que menciono, porque hace a la personalidad de Lisbeth: nunca le cuenta a nadie lo que le pasó o cuando se olvida por completo de su tutor porque pensaba que había muerto.
Partiendo de que el título elegido desfigura por completo la esencia de lo que Larsson quería marcar: "Hombres que no amaban a las mujeres" y el olvido sistemático de una sociedad.
Saludos!

ana dijo...

estimado es un lujo leer sus críticas y esta en particular tiene un sello final acorde a las nuevas movidas del norte.cariños!!!

ana dijo...

estimado es un lujo leer sus críticas y esta en particular tiene un sello final acorde a las nuevas movidas del norte.cariños!!!

Alicia A. Chavez dijo...

Ooooohhhhh! Que alegria me da encontrar a alguien a quien tb le gustó mas la versión sueca!!!
Estuve pensando mucho en las Lisbeth y ciertamente comparto con vos q la "original" tiene mas fuerza.
Además de ello, y con respecto a las modificaciones de guion que se hicieron en la versión americana, si bien no me resultaron particularmente molestos, si creo que le sacaron el punto neurálgico, q como bien dice el comentario de arriba, tiene que ver mas con el maltrato a las mujeres que otra cosa.
Sin embargo, si considero un aporte, el hecho de introducir el personaje de la hija de Mikael, q cumple el mismo rol que en el libro.
Es irónico pensar que entre tantas licencias que se tomaron (como poner a Harriet en un banco o algo así) hayan tenido la fidelidad de incluir al personaje de una adolescente católica.
Pero en definitiva, yo tb odie que se introdujera (y encima mediante el diálogo)información del pasado de Lisbeth!

Un aporte más: la traducción "Los hombres que no amaban a las mujeres" es erronea. De hecho, en sueco, el libro usa el término "odiar". Vaya a saber que le paso x la cabeza a los traductores que andaban buscando una manera de edulcorar semejante obra!

Marcela dijo...

Vi la original, y aunque me gusta bastante el cine de Fincher, ver una versión americana de una película que me gustó y que no hace tanto que vi me parece una perdida de tiempo. Voy a terminar viéndola, pero quizá voy a dejar pasar un tiempito más.
(Eso si, la versión yanqui de "Let the right one in" no la veo ni loca. Me gustó tanto esa película y las críticas de la americana no fueron buenas... Me ahorro el disgusto y listo.)
Besos!

Sebastian dijo...

Hola Tano. Como siempre, un placer leer sus criticas. Aunque en esta oportunidad no esté tan de acuerdo. Soy de los que piensa que la adaptacion USA es superior a la sueca. No creo que la original sea excelente, tiene un par de cositas que no me cierran, no esta.
Esta, la yanqui, me movilizo mas. Está muy bien dirigida. Hasta las escenas mas crudas -en donde muchos suponiamos que no se iban a jugar- me sorprendio. Es verdad, se toma algunas licencias con respecto al libro, sobre todo en el final. Pero si la tomamos a la pelicula como obra independiente, sin comparar, el final resulta ágil. Y esta Lisbeth si me gustó! no sé, será que estoy muy enamorado del personaje, será que es la heroína de los 00 y quiero que me agarre y me tire a la cama y me de masa como a Mikel, si, puede ser que no sea objetivo en ese punto. No se, tiene detalles esta version que me gustaron mucho. La participacion de la hija, el epilogo, cositas asi que me compraron. Quiero que hagan ya la segunda parte, hay mas escenas de accion y quiero ver como se las arreglan.

Blues Delux dijo...

Buenisima crítica manete querido, ésta Lisbeth no le llega ni al dedo meñique del pie a Noomi Rapace y es que ella se adueñó completamente de ese personaje y le dio la medida justa de intensidad y carisma, aún más en las dos películas siguientes, donde se desarrolla su historia.
Este primer capítulo es un clásico ejercicio detectivesco a lo Agatha Christie, con la hilera de sospechosos para ir descartando y el misterio de turno a resolver, pero como decía alguien no es la historia tanto sino los personajes y es más que nada gracias al laburo de Noomi Rapace que resulta fácil empatizar con esta maravillosa forajida social y la atmósfera que genera el director es frenética y genial.
Es sin dudas gracias a los personajes y la genialidad de Stieg Larsson que la historia brilla y convierten a la versión sueca junto con los libros en el mejor thriller de la última década.

Un abrazo infinito desde el cosmos eterno...

Norita dijo...

Coincido plenamente, creo que la versión original supera por mucho a la Hollywoodense. Me pareció más real, más dedicada, sin censura. No cabe duda que fue una historia muy bien contada. La otra no es que haya estado mal, pero para mi gusto le hizo falta ese toque especial, ese plus que te hace decir ¡qué gran película! de esas que recomendarías y volverías a ver.