martes, 1 de septiembre de 2009

Contrapunto

Las películas de Michael Mann, de un tiempo a esta parte, tienden a presentar dos bandos opuestos bien reconocibles. Una clásica y efectiva línea narrativa donde se evidencia “el bueno y el malo”, con una capacidad destacable, no obstante, de no convidar al espectador a alinearse con ninguna de las partes.

Esa tendencia maniquea, o más bien bipartita de Mann, está nuevamente presente en “Enemigos Públicos”, una biopic basada en la vida del ladrón de bancos John Dillinger -recordado por sus numerosos atracos durante la gran depresión yankee y por algunas voces que pretenden colocarlo en el estante de los héroes populares- y la obsesión de su némesis, Melvin Purvis, agente de un FBI en formación, encargado de dar con él y poner fin a una carrera delictiva que ya había hecho suficientes méritos como para que se la recuerde en una película, por ejemplo.

Mann, apuesta en esta ocasión por Johnny Deep y Christian Bale para dar forma al proyecto extraído de la más básica matriz actancial. Esta analogía no debe sonar peyorativa, sino más bien evidenciar un recurso que el director ya ha utilizado hasta el hartazgo (Con Tom Cruise y Jamie Foxx en Collateral, por citar un ejemplo) con muchísima efectividad.

Dotada de una ambientación admirable, la película destila el aroma de las producciones del cine negro norteamericano, con recursos técnicos y estéticos que ensalzan la intención del director de impregnar el trabajo con la influencia audiovisual de esa época. El trabajo de recrear escenas y lugares, vestuarios y costumbres, es impecable, transportándonos sin escalas al Estados Unidos de la década del 20.

Quizás la mayor falencia de la cinta es la tibia introspección en el carácter de Dillinger. La radiografía del personaje es escueta y superficial y casi podría compararse con la descripción que el ladrón de bancos realiza de si mismo en la escena en la que se presenta a su futura esposa, encarnada por la siempre correcta Marion Cotillard.

Johnny Deep se muestra monogestual pero no por la ausencia de dotes actorales, sino por un guión que para llevar adelante una biopic, sólo explota los costados más elementales del gangster, sin proponer mayores desafíos interpretativos. De hecho, la cinta está lejos de exponer los argumentos que transformaron a Dillinger en un icono popular de la cultura norteamericana, dejando entrever de manera tenue ese carácter “romántico” de sus atracos con frases insulsas y fácilmente olvidables. Su romance con la prensa y con la clase trabajadora, también brilla por su ausencia, apareciendo en dosis demasiado escrupulosas, que no permiten hacerse una idea completa del entorno que rodeaba al hombre que se transformó en mito.

La película transcurre in crescendo llegando a picos de tensión muy elevados hacia su parte final, especialmente en algunos pasajes en los que Marion Cotillard dota de toda su capacidad dramática a la pantalla y en los que Johnny Depp se permite hacer gala de su oscuridad natural, para transformar a Dillinger en un ser mucho más interesante con interpretaciones en la que se vislumbra a un hombre acuciado por una desesperación que intenta en vano disimular.

Michael Mann hecha por la borda tentaciones tales como detallar con mayor ahínco el origen del FBI o centrar pasajes del guión en el personaje de Melvin Purvis. La apuesta resulta ganadora, el espectador no está interesado en conocer el complejo entramado que dio forma al buró de investigación o la historia de un policía cuyo carisma es comparable con el de una ameba.

Colosalmente filmada y ambientada y con el sello de un muy buen director en algunos pasajes, pero con algunos baches en su narrativa que por momentos la transforman en una película lenta y con pocas alternativas, Enemigos Públicos será probablemente una de las películas más parejas del año, en cuanto a detractores y cinéfilos partidarios, claro.

9 comentarios:

Daniel Os dijo...

La ductilidad del joven Depp nuevamente como aspecto llamativo en una película. El, probablemente, mejor actor de estos tiempos y sin dudas el mejor de su generación, consigue entre varios proyectos Burton darse el gusto de protagonizar sin esfuerzo, sin deseo, una historia que no le pide tampoco mucho… demasiado talento como para lograr mantenerlo apagado durante una película entera.

D.

Ale× dijo...

si está la Cotillard
la veo!

genia total

Hernán dijo...

Me parece que esta vez a Mann se le escapa de las manos. Su cámara de tipo documental y digital y de pretensiones realistas no alcanza para delinear dos fuerzas en permanente choque y confrontación (como ocurría en la gran Heat, con De Niro y Pacino). El sonido seco sigue estando en los disparos, pero la ambientación urbana le juega a Mann una mala pasada y no puede mostrar en plano todo aquello que desea, no puedo ubicar en el espacio urbano de los 30 la mirada del espectador para que entienda la relación entre las fuerzas en conflicto. Entonces, por una condición de producción (de presupuesto) que le resulta ajena, resuelve todo en el montaje. Y eso se siente.

Castigadora dijo...

Voy a ver esta peli esta tarde, y he leido por encima tu post, porque no quiero destripes! Pero todas las críticas que había escuchado hasta ahora sobre la actuación de Depp, era magníficas (incluso, como no, se ha hablado ya de Oscar, lo cual, seguro es un exagerado, pero no puedo opinar aun pq no la he visto, jajaja) Asi que comentaré con conocimiento de causa!
Saludos

Silvio dijo...

Daniel Coincidimos, ¿será tiempo que Mann siga la línea de algunos colegas y adopte algún actor fetiche? Digo, en el afán de no caer en estos desganos interpretativos.

Alex Además de bellísima, las películas de época le sientan condenadamente bien.

Hernán Su análisis filoso, es como siempre, un bálsamo para este blog. Tal vez así sea, no obstante, en heat, la ambientación urbana no parece un problema para Mann. La mirada del espectador, entonces, queda perdida en una narrativa demasiado lineal y despareja. La intención de ensalzar la figura de Dillinger no es nunca plasmada y, como bien reseñas, el montaje es todo lo que queda, en una cinta de la que esperamos más.

Castigadora Espero su regreso, al regreso del cine. Un beso grande. Y sí, el Oscar es definitivamente exagerado y prematuro.

El Señor de Monte Grande dijo...

Pido disculpas por mi ausencia, pero el trabajo y otros proyectos me tienen alejado.
Hoy por suerte tengo tiempo para poder volver a leerte.

Un abrazo desde MG

Marcela dijo...

Son tres actores geniales (al menos, para mi gusto). Logicamente nada debería fallar... ¡Sí, otra vez estoy comentando sin haber visto la película!! ja ja
Ya me voy a poner al día... denme tiempo y van a ver...
Besitos.

Liita dijo...

todavia no puedo ver la peli...dada la falta de tiempo...pero fui a ver San Valentin Sangriento en 3D!! la sangre te salpica del a pantalla! Ohhhhhhhhhh!!! ajajajaja Cualquier peli en la q salga Jonny vale la pena...nunca mas sexy John Dillinger!
XOXO

Lazánduri dijo...

He visto la película. No soy un excelente crítico, pero admiro la trama, el guión, de a poco la música, y los vestuarios conjunto a los cuadros y fotografía.
Sentí en algunos momentos que había un efecto cinematográfico parecido a un blur (desenfoque) violento, que, quizá en dos o tres segundos de la cinta, crearon una mancha sobre la impresionante edición.

Pero todo se salvó con Mr. Depp. Este actor sabe ser actor. Es decir, no ha repetido papeles, por mas parecidos que fuesen los guiones, él construye el personaje, desde los pies hasta el lenguaje, es impresionante, me quedo sin palabras.

Con honda tristeza con la muerte: yo hubiese elegido otro enfoque, otra forma de presentar su muerte.

El director logró que amáramos al hombre más odiado por la ley, y que odiáramos al hombre que mas amaba la propia ley, con su discurso de la inmoralidad del cargo público. Y lo hizo, cuando nos vendió ese amor imposible, purísimo y sin desenfados, de Dilliger y la hermosa amante.

La cinta es una obra de arte, y ya se notará los premios...

Saludos